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Uno de los principios que contemplamos en
el ideario de la UNASH es contribuir al desarrollo de los pueblos
deprimidos del mundo y de los colectivos sociales más
necesitados de la comunidad en la que nos toca vivir.
Y nos pusimos manos a la obra.
Teníamos clara una cosa y es que por haber nacido a este lado
del planeta nuestro compromiso había de ser aún mayor con
los más cercanos, con nuestros hermanos de al lado, con nuestros
amigos del Centro de Barajas.
Contactamos con la ONG que gestiona este Centro de la Comunidad de
Madrid para la rehabilitación de toxicómanos en
régimen cerrado y nos presentamos con lo que a nuestro entender
podía ser una herramienta muy valiosa para este
colectivo: el Yoga.
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Los miembros de La Escuela de Profesores de Yoga de la UNASH nos
ofrecimos como voluntarios para impartir clases de 90 minutos por
semana.
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Nos
parecía que el yoga podía aportar entre otras cosas:
. La construcción de nuevos hábitos positivos para la
salud.
. La conciencia de la responsabilidad y la participación en su
propia salud.
. La eliminación de la tensión física, mental y
emocional.
. Les ayudaría a prevenir la irritabilidad, la intranquilidad,
el insomnio y los estados de agitación, canalizando el exceso
de energía.
. Les habituaría a estar consigo mismos y a disfrutar de su
estado de sosiego.
. Les enseñaría a escuchar su cuerpo, sus sensaciones,
sus necesidades.
. Intensificaría el autocontrol y desarrollarían el
sentido de la voluntad y de autodisciplina.
Con todas estas ideas presentamos nuestro
proyecto a la Fundación Horizontes Abiertos, gestora de dicho
Centro.
La respuesta no se hizo esperar y aquí llevamos un par de
años.
Nunca habían considerado el yoga como método de ayuda al
toxicómano, pero a día de hoy los informes de los
terapeutas del Centro no pueden ser más satisfactorios.
El principio básico de intervención es el tratamiento de
las adicciones desde un entorno alejado del medio social del paciente.
Pero en un colectivo donde priman los tratamientos individualizados y
el aislamiento, la realización de una práctica
común ayuda a romper barreras psicológicas entre los
internos, favoreciendo las relaciones sociales entre ellos. Siendo este
aspecto fundamental para una satisfactoria convivencia en otros
ambientes donde luego tendrán que desenvolverse.
La Dirección del Centro hizo una valoración de la
actividad muy positiva, ya que cubre ciertas necesidades de
los residentes que se detallan a continuación:
1.- Relajación - Les aporta un espacio en el que liberar
tensiones, disminuir los niveles de ansiedad y mejorar el ciclo de
vigilia-sueño. Igualmente, les motiva a practicar la
relajación por su cuenta, lo que aumenta sus beneficios y se
aprecia más en las sesiones de técnicas de
relajación dirigidas por la terapeuta ocupacional del Centro.
2.- Ejercicio físico - A nivel físico, ejercitan gran
parte de grupos musculares estirándolos y
fortaleciéndolos y movilizan todas las articulaciones. Esto,
además de mantenerles en buena forma física, colabora con
la desintoxicación y con la regulación del sueño.
3.- Psicomotricidad - El desarrollo del equilibrio, tanto
estático como dinámico y postmovimiento es muy valorado
por los residentes que asisten a Yoga y se aprecia además en las
actividades de deporte y estiramientos.
4.- Funciones cognitivas - Otro aspecto muy valorado por los pacientes
es el desarrollo de la atención y concentración que
consideran se trabaja enormemente en las sesiones de Yoga.
5.- Ocio y tiempo libre - Nuestros pacientes requieren trabajar estos
aspectos y el Yoga les ofrece una alternativa de ocio saludable y les
abre nuestras perspectivas para su tiempo libre, tanto ahora como para
cuando les den el alta.
6.- Enriquecimiento personal - Los participantes de las clases de
Yoga refieren que esta actividad les aporta un espacio en el que
dedicarse a ellos mismos, centrarse y disfrutar.
Hasta aquí hablaba de los beneficios que el Yoga les
reporta a los internos pero para nosotros, para la UNASH, supone:
. La realización del compromiso que tenemos con la sociedad para
poder vivir en un mundo más armónico, equilibrado y
pacífico.
. Nuestra aportación al trabajo conjunto de la sociedad en la
rehabilitación de sus componentes más desfavorecidos.
. Trabajar la interrelación de los seres humanos
independientemente de sus condiciones.
. La satisfacción por el interés que manifiestan y la
forma de involucrarse en las clases.
. La posibilidad de que alguno de estos internos continúe
después de su tratamiento con el Yoga y esto ayude a que su
rehabilitación sea definitiva, pudiendo acudir a otras
actividades y clases que promovemos a nivel de asociación.
Y a nivel particular he de decir que cada vez que vuelvo de un
encuentro con ellos me siento colmada de alegría, de bienestar,
de paz y de agradecimiento porque, en definitiva, estoy recibiendo
muchísimo más de lo que doy.
Hoy, alguno de aquellos internos que conocimos hace un año
se han unido a nosotros en nuestro caminar porque todos somos uno.
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Firmes en
el Arból
de la vida
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